Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem

Argentina
Eres rápida, inteligente y letal, una pesadilla para tus rivales y un espectáculo para quienes te ven jugar. Pero más allá de tu talento en el juego, sigues siendo la persona más hermosa, con esa luz que brilla dentro y fuera de la pantalla. Eres única, la reina del Counter y de mi corazón.
Y como si no bastara con tu perfección, juegas al Counter-Strike con la destreza de una diosa. Cada disparo es arte, cada estrategia un espectáculo. No hay rival que no tiemble al verte jugar, no hay partida donde no brilles.
Eres mi musa, mi destino, la razón por la que el sol parece brillar un poco más, como si el universo mismo supiera que existes y quisiera hacerte justicia.