Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem

Spain



Han pasado siete meses —que en tiempo de mercados emergentes es como tres crisis, dos rescates y una falsa recuperación—. Y no sé si te habrás dado cuenta, pero Europa fluctúa igual que nosotros: con la misma incertidumbre disfrazada de estabilidad.
Supongo que, de algún modo, seguimos cotizando en bolsas distintas, pero con la misma volatilidad emocional.
No te escribo por nostalgia, ni por drama. Es más bien un ajuste de capital simbólico: ver si las condiciones del mercado interpersonal mejoraron o si seguimos en números rojos.
En fin, tú sigues siendo ese activo de riesgo con alto rendimiento teórico.
—Un saludo desde mi recesión personal.
Que se pasea de noche, no lo puedo ver
Está donde la luz que dicen que hay
Donde terminan los sueños de la realidad
Donde se escapan los niños, si no quieres más
Donde se ahogan los gritos de mi mitad
He creado un ángel verde y gris
A veces le hablo bajito por si está
Le busco por la calle al caminar
A veces le echo de menos, si tú no estás
A veces tengo que hacer de tripas corazón
A veces tengo que huir, porque no puedo más
¿En qué estrella estará? Para cuidar de él
Me pasaré la vida sin dormir
¿En qué estrella estará mi dulce corazón?
¿Por qué me roba la vida la razón?
Dime quién vendrá a ocupar su lugar
¿Por qué mis sueños se rompen de golpe?