Install Steam
sign in
|
language
简体中文 (Simplified Chinese)
繁體中文 (Traditional Chinese)
日本語 (Japanese)
한국어 (Korean)
ไทย (Thai)
Български (Bulgarian)
Čeština (Czech)
Dansk (Danish)
Deutsch (German)
Español - España (Spanish - Spain)
Español - Latinoamérica (Spanish - Latin America)
Ελληνικά (Greek)
Français (French)
Italiano (Italian)
Bahasa Indonesia (Indonesian)
Magyar (Hungarian)
Nederlands (Dutch)
Norsk (Norwegian)
Polski (Polish)
Português (Portuguese - Portugal)
Português - Brasil (Portuguese - Brazil)
Română (Romanian)
Русский (Russian)
Suomi (Finnish)
Svenska (Swedish)
Türkçe (Turkish)
Tiếng Việt (Vietnamese)
Українська (Ukrainian)
Report a translation problem

Japan
⣿⣿⣿⣿⣿⣿ ..yo.. ⢽⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿
⣿⣿⣿⣿⣿⠟⢰⣾⢛⣃⣾⣿⣿⣿⣿⠟⠋⠙⠛⢿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿
⣿⣿⣿⣿⠡⣶⡾⢿⡄⠻⣿⣿⣿⣿⡟ vos ⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿
⣿⣿⣿⣿⠄⢸⣇⢸⡇⠱⣌⣛⣛⡛⣉⣤⣤⡤⠤⠭⠭⠉⠻⠿⠿⠿⢿⣿⣿
⣿⣿⣿⣿⡆⡄⢻⡀⠳⣷⣶⣷⠂⣰⣿⣿⡀⣶⠄⠄⠄⠄⠄⠄⠄⠄⠄⢸⣿
⣿⣿⣿⡿⣡⣿⣦⣌⠢⡙⠋⠄⢺⡿⠿⣩⣴⣿⠠⣤⣤⣤⣤⣤⣤⣤⣤⢀⣿
⣿⣿⣿⡇⢿⣿⣿⡏⢠⣄⣙⠂⢈⣴⣾⣿⣿⣿⢸⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿
⣿⣿⣿⣿⣦⠻⣿⣷⠈⢿⣿⡐⣿⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿
⣿⣿⣿⣿⣿⣆⠹⣿⡇⠈⢻⣧⢻⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿
⣿⣿⣿⣿⣿⠟⣠⡿⢁⣾⠄⣿⢸⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⣿⢸⣿
Todo comenzó hace un par de años atrás, lo conocí jugando csgo y como él era muy amigable lo agregue y seguimos jugando durante meses. Según él, era un joven de 18 años, yo, inocentemente le creí, entonces, decidí juntarme con é
Cuidado con este hombre.
Yo solo quería jugar tranquilo en Mirage, pero apareció Xone. Me dijo “vení conmigo a Tapete” y yo, ingenuo, fui. No sabía que ahí no me esperaban enemigos, me esperaba él.
Empezó suave, dándome calls como “cubrí ese ángulo, bro”, pero cada palabra me tocaba más que una bala de AWP. Al principio no me gustó, me sentí manipulado, como un eco mal tirado. Pero con cada ronda juntos, algo cambió.
Sus gritos de “¡plantá ya, boludo!” empezaron a sonar dulces. Entre el humo y los flashes, sentí cosas raras… como si el amor se hubiera escondido justo detrás del smoke.
No sé si me enamoré de Xone o del caos de Tapete, pero ese día entendí algo: no todos los toqueteos son malos… algunos te dejan el corazón en clutch.