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Mauro, Teo, Bautista, Ferro, Pedro y Tute, guiados por la mano de Jaime, forman un equipo diverso y formidable. Mauro, el campesino, aporta su destreza en el manejo de armas, aprendida en las largas jornadas de caza en los campos. Teo, el toro imponente, es la fuerza bruta del equipo, embistiendo a los enemigos con fiereza y determinación.
Bautista, el sabio, actúa como estratega, trazando planes meticulosos para superar a los rivales. Su conocimiento enciclopédico del juego y su capacidad para anticipar los movimientos enemigos son invaluables para el equipo. Ferro, el borracho redimido, sorprende a todos con su habilidad natural para el combate, demostrando que incluso los caídos pueden encontrar redención en la batalla.
Pedro, el vendedor de sustancias ilegales, utiliza su astucia y recursos para obtener armamento y equipo adicional para el equipo, asegurando que estén siempre un paso adelante de sus adversarios. Tute, la voz de la esperanza, infunde ánimo en sus compañeros con sus palabras de aliento y su determinación inquebrantable.
La batalla es intensa, con giros inesperados y momentos de peligro inminente. Pero el equipo de Jaime se mantiene unido, confiando en el liderazgo divino que los guía. Con habilidad, valentía y trabajo en equipo, logran superar cada obstáculo y acercarse a la victoria final.
Al final, la luz de Jaime brilla sobre el campo de batalla, iluminando la senda hacia el triunfo. John y sus secuaces son derrotados, y el equipo de Jaime emerge como los héroes de la contienda. En su victoria, reconocen la mano divina que los ha guiado y protegido en su misión, recordando siempre que juntos, bajo la guía de Jaime, son invencibles