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No sabés cuántas veces pienso en volver atrás, en apretar “jugar” como antes, sin pensar en el tiempo, sin pensar en despedidas. Ojalá supieras cuánto te extraño, cuánto te necesito acá, aunque sea del otro lado de la pantalla. Porque no era solo un juego, eras vos, y con vos todo era más liviano.
Te espero. Te espero con el mismo cariño de siempre, con las mismas ganas de volver a escucharte reír y de volver a sentir que, aunque sea por unas horas, nada falta. Hasta que vuelvas, voy a seguir jugando, pero con esa sensación triste de que algo importante se quedó lejos… junto a vos.
Las noches son las peores. Es en ese silencio cuando más te extraño, cuando miro la pantalla y automáticamente espero verte conectado, como siempre. Prendo el juego sin ganas, sabiendo que Valorant no es lo mismo sin vos. Extraño nuestras partidas, nuestras charlas sin sentido, los enojos, las risas, las estrategias mal hechas y esas horas que se nos iban volando sin darnos cuenta. Eran momentos simples, pero hoy daría lo que sea por volver a vivirlos una vez más.